Vittorio Storaro en Madrid

La semana pasada  la AEC fue invitada por la ECAM a los actos que tuvieron lugar con motivo de la visita de Vittorio Storaro a sus instalaciones. La primera actividad de esta semana en la que el maestro no ha parado de ofrecernos excelentes experiencias y conocimientos fue una Master Class donde  reflexionó sobre parte de sus películas rodadas con Bertolucci, Warren Beatty, Francis Ford Coppola, Woody Allen y Carlos Saura.

 

Al finalizar, fue nombrado Profesor Honorífico de la escuela. Por la tarde nos ofreció una segunda Master Class, en la que profundizó sobre la figura del pintor Caravaggio. Una lección magistral.

 

 

 

 

 

 

 

 

El jueves, la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España le nombró Patrono de Honor de la Fundación de la Academia.

Junto a los colegas Fernando Arribas y Tote Trenas, volvió a plantear cuestiones que el colectivo de directores de fotografía también consideramos básicas, entre ellas, la relativa al reconocimiento de los derechos de autor correspondientes a los directores de fotografía.

 

 

Su visita culminó el sábado con la proyección de “Io, Don Giovanni”, de Carlos Saura, en el cine Doré, un marco incomparable con el aforo completo.

La Filmoteca, previo a la proyección de la película, tuvo a bien concederle a la AEC tiempo para entregarle el primer “Spanish Society of Cinematogaphers Lifetime Achievement Award”, como reconocimiento a toda una vida dedicada a su carrera profesional como CINEMATÓGRAFO (escritor del movimiento con la luz), pues así es como él desea que le llamen.

 

 

 

 

 

 

Nuestro presidente Andrés Torres cedió el honor de entregar este premio a Juan Mariné, Decano y Maestro de la Asociación, así como el Director de Fotografía más veterano de la AEC y de España. Hay que recordar que Vittorio Storaro, junto con Lucciano Tovoli, colaboraron en la fundación de AEC allá por el año 1993.

Después del pase de la película Carlos Saura y él, en un ameno coloquio, respondieron generosamente a las preguntas que algunos de los espectadores quisieron hacerles.

¡Un verdadero lujo de proyección!